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jueves, 1 de abril de 2010

secretos de buenos aires y sus cien barrios porteños

Son varios los tangos que han sido dedicados a esta preciosa e inmensa ciudad. Anécdotas, cuentos y viejos dichos se esconden en sus cien barrios porteños. Y por mas que agrimensores y expertos de catastros se empeñen en demostrar que esa cantidad no son tal sino mucho menos, y que se regocijen al informar que barrios como "Barrio Norte" o "San Telmo" no figuran en sus complicados registros, nadie puede negar que su especial aire, mezcla de frío viento pampeano y humedad rioplatence, inspira una mística donde las cantidades pierden importancia.

Las historias que encierra en cada una de sus esquinas nos transportan a mundos tan distantes como nuestra imaginación puede soñar. Desde sus pintorescos edificios con aire francés de la bella Avenida de Mayo, hasta los puestos de comercio fenicios de Once. Sus verdes plazas, monumento a la naturaleza, oxigenan la ciudad renovando la vida a los seres que las habitan, y los caños de escape de los automóviles que la recorren hacen su constante labor de formar esa densa capa gris, denominador común de ciudad civilizada.

Pero como toda ciudad, no está exenta de las acechanzas del mal, sea intencional o natural. Y sus herramientas de seguridad cada vez se ven mas colapsada ante su exponencial crecimiento infinito. La red de superhéroes protectores debe ser cada vez más ágil, mejorando sus medios de comunicación, adoptando las nuevas herramientas de la web 2.0 (como este mismo blog). Pero ningún sistema es perfecto y no hay mejor remedio como la prevención. Por mas minúscula que parezca la contribución, cada pequeño detalle conduce a una mejor ciudad para convivir.

Es aquí donde las asociaciones de vecinos cumplen un rol fundamental, y es motivo de este post felicitar a uno de los más eficientes en su labor, por su gran colaboración con quienes caminamos habitualmente sus calles. Asociación Vecinal de las calle Agrelos y pasaje Carlos Spegazzini: nuestras congratulaciones por contar con veredas sin sorpresas!

martes, 5 de enero de 2010

otro indicio de que estamos en verano

en verano la llave de la grifería de los monocomandos están siempre al mango a la derecha (fría). aquí su prueba.


miércoles, 30 de septiembre de 2009

Teoría de la vida I

Acabando ya la ardua jornada de trabajo, me dije porque no alguna reflexión para el blog. Es una gran verdad esbozada por algunos colegas en una noche en la cual nos reunimos para compartir unos quesos, embutidos varios, empanadas y generosos frutos de la vid. El agua estuvo terminantemente prohibida.

La tesis dice más o menos lo siguiente: Uno (yo, por lo menos) es un boludo, un salame. Conformamos tal vez el grupo de aquellos/as que no nos hemos destacado demasiado (ni para abajo ni para arriba). Tal vez alguno haya robado algún premio en el colegio o se llevo una o dos materias, pero seguramente no estábamos ni en la última ni en la primera fila.

La premisa mayor de la tesis es uno hoy con sus no sé mozos 24 primaveras, algunas 27, 29, 30 y algunas más también; en el fondo seguimos siendo los mismos que daban sus primeros pasos en la facultad, en su primer trabajo.

Uno es y sigue siendo –en literatura gauchesca- un 4 de copas (de bastos, espadas u oros, si prefieren). Aquel que comete los mismos errores, aquel gilún de siempre. Sin embargo, la escuela de la vida, la universidad de la calle y de las suelas gastadas (aunque sea un poco) nos han dado con el correr del tiempo algunas armas para evitar ser carne de cañón de la terrible máquina de cortar boludos.

Es así que por ejemplo uno al pretender intimar con una/un miembro del género opuesto (obviamente) según corresponda, tiene ya curtido por la vida y los nos algunos tips, que hacen que nuestro 4 se convierta lentamente en una carta un poco más respetable.

Uno se maneja con un bólido interesante, biplaza, monoplaza, color oscuro por supuesto y despierta –en principio- cierta atención. Suma un punto.

Elige un buen resto, por alguna zona de onda Cañitas, Belgrano, alguno de los tanto Palermos y –por que no- suma otro poroto.

Continuando, uno recomienda un buen plato, un trago exótico a su acompañante y sin lugar a dudas suma un preciado puntito más.

Para cuando uno se quiere acordar (o la otra/el otro) se percata, ya hemos sumado tres o más porotos. Dejamos de ser aquel mero 4 de copas, cualunque, indistinguible, para al menos promocionar –como indica la jerga.

Finalmente, cualquiera (o casi cualquiera) con un tiempito, quien te dice: pega el batacazo!!