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viernes, 23 de abril de 2010

zona libre de quemados

Tras el exitoso paso por los aires mendocinos, anteriormente expuesto en este blog, la próxima parada no corrió con la misma suerte. Paralelo a la Cordillera de los Andes, llegué a la ciudad de San Miguel de Tucumán.

Su casita histórica es su pieza más destacable, junto con su linda Casa de Gobierno, la Catedral y con algunos museos interesantes hacen una ciudad con su encanto. Casi tan vertiginosa en movimiento como Buenos Aires, respirando ese inconfundible olor a asfalto y urgencia de toda gran urbe y con el cielo cubierto de densas nubes hicieron que saliera en búsqueda de nuevas aventuras.


"¿Dijiste aventura?" me preguntaron en la casa de turismo, y acto seguido me subí en ruta al Cerro San Javier. "A 1200 msnm en una de esas veo algo de cielo celeste" dije en mi ingenuidad. Efectivamente el colectivo comenzó a escalar y a atravesar las nubes, pero en la mitad de su escalada el chofer exclamó "llegamos". "Llegamos... a la mitad de la nube" tenía ganas de decirle, pero enseguida entendí el gesto que era parte de una aventura.

Tras una larga caminata entre neblina, comprendí que había sido cruelmente engañado: en tierra de archienemigos, intentaron hacerme caer en su trampa. Justo a tiempo me di cuenta para lograr superar la emboscada. Y cual barco pirata, en el sendero encontré su insignia que todo confirmaba.

Limpio el camino, San Miguel respira. Otro importante paso del tour de los superquemados.

martes, 2 de marzo de 2010

Reconocimiento

Después del magical iforci tour, hemos recopilado considerable material que iremos compartiendo con nuestros superhéroes.

De todas formas, como ya sabrán, no existen descansos para un superhéroe y por mas desgastante que eso suene, las gratificaciones recibidas por el trabajo bien hecho son lo que nos impulsan a continuar nuestra labor por un mundo mejor. En este caso, la Ciudad de Mendoza para mi sorpresa me homenajeo con una calle en mi nombre. Hago mis agradecimientos públicos a todos intervinientes.


Para que se ubiquen:


Ver mapa más grande

jueves, 20 de agosto de 2009

ida y vuelta

Cada medio de transporte de buenos aires tiene un sistema distinto de tarifar:
- colectivos: ida y en base a la "sección" (o a la distancia recorrida) Y EN MONEDAS!
- subte: por pasajes, en el sentido que fuese y haciendo cualquier combinación el tiempo y distancia que fuese
- tren: ida en base a la distancia

Ahora bien, el tren te ofrece una ventaja (por fin alguien se acuerda de nosotros!): nos ofrece la posibilidad de comprar IDA Y VUELTA. Pero claro, la vuelta para usar en el día y demás detalles que aclaran por ahí. Pero nadie dice que es para volver exactamente desde donde partiste!

Esto parecería obvio por lo menos para los que no tienen sueño temprano por la mañana (que claramente no es mi caso). Aquí la anécdota:

Lisandro de la Torre, 8hs. "Ida y Vuelta" pedí como solía hacerlo todas las mañanas, y la jornada prosiguió sin inconvenientes. Cae el sol y comencé la ida a las actividades de la tarde en el centro, hasta que de repente el maldito molinete (que no era el mismo que el de Hank) me rechaza mi boleto que tan cuidadosamente había conservado todo el día en mi bolsillo. Y el chancho, con su voz ronca, me dice "te pasaste, son 5 mangos". Debo confesar que tardé en caer en lo ocurrido: yo estaba en retiro y tenía que haberme bajado una estación antes! Maldito tren.

La furia que me dió hizo surgir el tano sanguineo de mi interior, lo que me impidió "regalar" mi plata a ese gordo con función de molinete humano, quien me terminó diciendo "si querés volver a Lisandro, acá tenés tu boleto" al que arrebaté antes de que termine de decirlo y terminé en Lisandro, como correspondía por lo pagado, y de ahí me dirigí al centro por otros medios, con el plan original.

Morajela: es ida y vuelta al mismo lugar de emitido el boleto (y con Clark no se jode)

sábado, 11 de julio de 2009

Uy, creo que me pasé

Vamos! A quién no le ha pasado alguna vez pasarse de parada en cualquier medio de transporte público? (excluyendo a Phoenix, por supuesto) Claro que cuanto mas dependa de estos medios de locomoción, mas probabilidades tiene de experimentar este extraño sentimiento de sentir una voz interior que te dice "otra vez! sos un salame!".

A decir verdad, teniendo en cuenta mi superpoder para quedarme dormido en todo medio de transporte (incursionando exitosamente en el dormirme parado), es bajo el porcentaje de las veces las que he abierto los ojos y... zaz! me pasé. De todas formas, creo contar en mi haber con grandes anécdotas, de las cuales rescataré en esta oportunidad tan sólo la que a mi entender es la más destacable:
Viernes a la noche. Cumpleaños de una amiga. Enfilamos con la banda al pub donde festejaba su cumple. Horas mas, horas menos, llegó la hora de volver a casa. El cansancio de toda la settimana se hacía sentir. Hubiese querido ir "abrigado" en mi querido subte, pero aún faltaba 1hs para su apertura (si algo de bueno tiene el subte es que uno puede volver sin problemas). Llego hasta la parada del 55 en Lacroze y Luis María Campos y no se ni cuanto tiempo ni como llego al bendito asiento de camino a casita.
De repente los rayos del sol me dan la bienvenida al sábado, al cual saludo amablemente, seguido de intentar decifrar cuando había sufrido la inducción a aquella extraña nave extraterrestre con asientos de "simil cuero".
Acto seguido de entender que se trataba del 55, debía dilucidar cuanto faltaba para casa. O mejor dicho, donde cazzo estaba. Agudizé mis poderes rastreadores y me encontraba en Mataderos! Eso indicaba que había viajado el doble del tiempo indicado. "Si por lo menos me hubiese despertado cerca de alguna estación de subte..." me dije. Bajo y logro subirme al que va en sentido contrario. Demasiado fácil había salido. Algo olía mal... pero yo tenía taaaaanto sueñññ.zzzzzzz
Me despierto viendo una estación de subte, pero su cartel no era ni violeta ni azul, sino verde. No lo puedo creer, pero si esto es Plaza Italia! Pasarse 1 vez, vaya y pase, pero 2! Bajé la cabeza y sin dudar me metí en el subterráneo, y no volví a cerrar los ojos hasta tocar mi cama.